Hace unos días, la Asociación Argentina de Actores publicó un video que encendió una alarma necesaria. Hoy la inteligencia artificial puede replicar la imagen, la voz y hasta los gestos de una persona con una precisión que parecía imposible hace apenas cinco años. Y la pregunta quedó flotando en el aire: ¿puede el derecho proteger a alguien del uso no autorizado de su propia identidad?
Después de años trabajando en derecho de las nuevas tecnologías y negocios digitales, mi respuesta es incómoda. Puede, pero llega tarde. Conviene entender por qué.
Hablé de todo esto en una entrevista para Digamos Todo, en MDZ Radio. Podés ver la entrevista completa en YouTube o leer la nota completa en MDZ.
¿Por qué la ley siempre llega tarde a la inteligencia artificial?
Los avances tecnológicos de la última década son tan rápidos y tan dinámicos que ninguna legislación logra ir a su ritmo. El derecho se construye sobre patrones sociales que tardan en asentarse, se discuten, se votan y recién después se aplican. Ese proceso, que antes funcionaba, hoy queda corto: para cuando una norma se aprueba, la tecnología que pretendía regular ya cambió de forma.
No existe todavía una legislación de vanguardia en materia de IA. El derecho está caminando por detrás de todos estos fenómenos, y creo que vamos hacia un escenario que muy pocos pueden predecir. Frente a eso, no hay una salida individual. Como comunidad vamos a tener que empezar a acordar parámetros: qué nos parece aceptable, qué no, y dónde queremos trazar el límite.
El caso McConaughey: registrar la voz como marca
Mientras la regulación se demora, algunas personalidades empezaron a tomar recaudos por su cuenta. El ejemplo más claro es el del actor estadounidense Matthew McConaughey.
Qué pidió registrar (y por qué es novedoso)
Hasta hace poco, las oficinas de marcas solo permitían registrar el nombre y el logo. Lo que hizo McConaughey fue pedir, anticipándose al avance de la IA, que se le permitiera registrar su tono de voz y algunas de sus expresiones más reconocidas como marca registrada en Estados Unidos.
¿Por qué importa esto? Porque al convertir su voz en marca, gana una herramienta legal concreta para controlarla. Puede bloquear cualquier contenido que no cuente con su consentimiento y, si no lo presta, impedir que una imagen o un video clonado con IA salga al mercado.
El doble motor: proteger la identidad y las regalías
Detrás de esta decisión hay dos motores. El interés moral de proteger la propia imagen y la voz, sí, pero también un rédito económico que está en juego. La identidad de una figura pública genera regalías, y nadie quiere que un tercero las explote sin permiso.
¿Por qué las regulaciones quedan viejas en cuestión de horas?
A esta altura ya no hablamos solo de automatización. La inteligencia artificial generativa funciona de otra manera: las plataformas razonan por sí solas, se interconectan entre ellas y avanzan a una velocidad que el ser humano no puede frenar.
Por eso las regulaciones éticas que se intentan establecer quedan obsoletas casi en el mismo momento en que se aprueban. Y esto abre una pregunta de fondo sobre el futuro del derecho. Las normas siempre se establecieron a partir de patrones sociales de comportamiento. Cuando esos patrones cambian a esta velocidad, es probable que en el futuro no tengamos una ley tal como la entendemos hoy.
Libertad de expresión y derecho a la propia imagen: una tensión real
En Argentina, hay un principio que complica todavía más el panorama. La Corte Suprema respeta profundamente la libertad de expresión, incluso en casos donde se utiliza la imagen de alguien sin su consentimiento.
Ese principio está muy vigente. Para demostrar que se vulnera, no alcanza con la molestia: hace falta probar que la imagen de una persona está siendo dañada concretamente y reunir fundamentos sólidos para frenar esa comunicación. No es un trámite, es un caso que se construye.
¿Por qué frenar un contenido hoy es casi imposible?
Antes de la IA, frenarlo era difícil pero posible
Antes de la IA, ya habíamos visto casos de modelos afectadas por imágenes editadas de sus cuerpos. En varios de esos casos se logró bloquear el contenido en internet. Era difícil, pero posible.
Por qué hoy el daño se multiplica antes de la orden judicial
Con la tecnología actual, el escenario cambió por completo. Por la forma en que está estructurada la red, una vez que un video generado con IA se sube, frenarlo se vuelve muy complejo. La Justicia no tiene los medios para pedirle a la enorme cantidad de servidores e IPs que circulan ese contenido que lo den de baja al mismo tiempo. El daño puede multiplicarse antes de que exista una orden judicial.
La salida no es solo legal: cultura ética y el ejemplo de Mendoza
Educar en ética desde edades tempranas
Si la ley no alcanza, ¿qué nos queda? Para mí, buena parte de la respuesta está en la cultura. Trabajar la ética desde edades tempranas, sobre todo en los más jóvenes, va a pesar tanto o más que cualquier norma.
Mendoza, una excepción que marca el camino
También importa la formación de quienes administran justicia. En Argentina todavía hay muchos juzgados sin claridad sobre lo que implican estas tecnologías. Mendoza es una buena excepción: existe un claustro de abogados y jueces, encabezado por el doctor Mario Adaro, que está muy al tanto de lo que ocurre en materia de inteligencia artificial. No todas las jurisdicciones del país están en ese nivel, y ese es uno de los desafíos que tenemos por delante.
Qué hacer mientras la ley se pone al día
La discusión recién empieza, y no va a resolverse en una sola reforma. Mientras tanto, si tu imagen, tu voz o tu marca personal tienen valor comercial, conviene anticiparse en lugar de esperar a que un conflicto te encuentre sin herramientas.
Si querés revisar cómo proteger tu identidad digital frente al uso de IA, escribime. Es el tipo de problema que se aborda mucho mejor antes de que aparezca el daño.



